miércoles, 30 de julio de 2008

Jim Morrison. Entrevista con Lizzie James

Creo que los fans de los Doors te ven como su salvador, el líder que los liberará a todos. ¿Qué piensas de esto? Es una carga pesada, ¿no?

Es absurdo. ¿Cómo puedo liberar a alguien que no tiene las agallas para levantarse solo y declarar su propia libertad? Creo que es una mentira: la gente reclama que quiere ser libre, todos insisten en que lo que la mayoría de la gente quiere es la libertad, la cosa más sagrada y preciosa que un hombre puede poseer. ¡Pero eso es mierda! La gente le tiene terror a ser liberada, se aferran a sus cadenas. Y luchan contra cualquiera que trate de romper esas cadenas. Es su seguridad.... ¿Cómo pueden esperar de mí o de cualquiera que los libere si en verdad no quieren ser libres?

¿Por qué crees que la gente le teme a la libertad?

Creo que la gente resiste la libertad porque le tienen miedo a lo desconocido. Pero es irónico... eso desconocido fe alguna vez muy conocido. Es a donde pertenecen nuestras almas... La única solución es confrontarlos, confrontarte a ti mismo, con el mayor miedo imaginable. Exponerte a ti mismo frente a tu miedo más hondo. Después de eso, el miedo pierde su poder y el miedo a la libertad se encoje hasta desaparecer. Y eres libre.

¿A qué te refieres con “libertad”?

Hay diferentes formas de libertad, y hay mucha confusion al respecto. La clase de libertad más importante es ser lo que realmente eres. Intercambiamos nuestra realidad a cambio de un rol. Intercambiamos nuestra sensibilidad por una impostación. Renunciamos a nuestra habilidad a sentir y a cambio nos ponemos una máscara. No puede darse ningún tipo de revolución a gran escala antes de que primero se lleve a cabo una revolución personal a nivel individual. Tiene que suceder interiormente en primer lugar. A un hombre le puedes quitar su libertad política y no le harás daño; pero si le quitas su habilidad para sentir… eso puede destruirlo.

¿Pero cómo alguien puede tener el poder para quitarte la libertad de sentir?

Algunos entregan su libertad voluntariamente, pero hay otros que son forzados a rendirse. El encarcelamiento comienza con el nacimiento. La sociedad, los padres se niegan a permitirte conservar la libertad con la que naciste. Hay maneras solapadas de castigar a una persona que se atreva a sentir. Ves que todos a tu alrededor han destruido su verdadera naturaleza emocional, e imitas lo que ves.

¿Estás diciendo, en efecto, que somos criados para defender y perpetuar una sociedad que le priva a la gente su libertad de sentir?

Seguro… los profesores, los líderes religiosos, incluso los amigos (o mal llamados amigos) retoman la tarea una vez que los padres la dejan. Exigen que sintamos únicamente lo que quieren y esperan de nosotros. Exigen todo el tiempo que representemos sentimientos para ellos. Somos como actores abandonados en este mundo para errar en búsqueda de un fantasma... sin fin buscando una sombra semiolvidada de nuestra realidad perdida. Cuando el resto exige que nos convirtamos en la gente que quieren que seamos, nos fuerzan a destruir la persona que en verdad somos. Es una forma de asesinato solapado... los parientes y padres más amorosos cometen este asesinato con sonrisas en sus rostros.

¿Crees que es posible que un individuo se libere de estas fuerzas represivas por su propia cuenta? ¿Completamente solo?

Esta clase de libertad no puede garantizarse. Nadie puede conseguirla por ti. Tienes que hacerlo por tu propia cuenta. Si esperas que alguien lo haga por ti (alguien exterior a ti) aún dependes de los demás, todavía eres vulnerable a esas fuerzas represivas, malignas y externas.

¿Pero es posible que los que buscan esta libertad se unan para combinar sus fuerzas? ¿Para fortalecerse los unos a los otros? Debe ser posible.

Los amigos pueden ayudarse entre ellos. Un verdadero amigo es alguien que te deja poseer total libertad para ser tú mismo, y especialmente para sentir. O para no sentir; lo que sea que sientas en un momento determinado está bien para ellos. A eso apunta el verdadero amor: dejar que una persona sea lo que realmente es... La mayoría de la gente te ama por quien simulas ser... Para conservar su amor estás simulando, actuando. Y sólo consigues amar la ficción... Es cierto, estamos encadenados en una imagen, una impostura. Lo más triste de esto es que la gente se acostumbra tanto a esta imagen, que finalmente se encariñan con sus máscaras. Aman sus cadenas. Se les olvida completamente quiénes son en verdad. Y si tratas de recordárselos te odian por eso; sienten que tratas de robarles su más preciosa posesión.

Es irónico, es triste. ¿No pueden ver que lo que tratas de mostrarles es el camino a la libertad?

La mayoría no sabe lo que se pierde. Nuestra sociedad otorga un valor supremo al control (ocultando lo que sientes). Nuestra cultura se burla de las “culturas primitivas” y se enorgullece de la supresión de los instintos naturales y de los impulsos.

En parte de tu poesía abiertamente admiras y celebras a los primitivos (los indios, por ejemplo). ¿Quieres decir que no son los seres humanos en sí, sino que sólo en nuestra sociedad particular somos impuros y destructivos?

Mira como viven las demás culturas: en armonía con la tierra, los bosques, los animales. No construyen máquinas de guerra ni invierten millones de dólares en atacar a otros países cuyos ideales políticos no coinciden con los propios.

Vivimos en una sociedad enferma.

Es cierto, y gran parte de esta enfermedad consiste en no darse cuenta de que estamos enfermos… Nuestra sociedad valora y tiene mucho a qué aferrarse, la libertad es la última de sus prioridades.

Pero aún así ¿no hay algo que pueda hacer el artista? Si no sintieras que, como artista, puedes lograr algo, ¿cómo podrías seguir haciéndolo?

Yo ofrezco imágenes: conjuro recuerdos de libertad que aún se pueden conseguir. Como el concepto de las puertas, ¿entiendes? Pero sólo podemos abrir puertas, no podemos arrastrar a la gente a que las atraviese. No puedo liberarlos a menos de que quieran ser libres. Que lo quieran más que ninguna otra cosa... Quizás la gente primitiva tiene menos mierda de la que desprenderse y abandonar… Una persona tiene que estar dispuesta a abandonarlo todo, no sólo el bienestar. Toda la mierda que ha aprendido, todo el lavado cerebral mental. Tienes que abandonar todo eso para atravesar al otro lado. La mayoría no está dispuesta a hacerlo.

3 comentarios:

Oliver Allen dijo...

Entrevista con Lizzie James. Interesante como la mina parece darse cuenta de un buen par de cosas mientras transcurre la entrevista.

Alfredo Ajenjo dijo...

conchasumadre.

manzano dijo...

la raja...